jueves, 13 de junio de 2013

Interiorizar la marca involucrando a los colaboradores

 
En alguna ocasión escuché decir: ¡Necesitamos comunicar, necesitan saber de nosotros, difunde, difunde! Pero ¿qué tan oportuno es elaborar y ejecutar una estrategia de comunicación externa en una organización, cuando contamos con un público interno desinformado y hasta insatisfecho con su empresa?
 
Nuestros esfuezos en lograr un gran y pomposo impacto en nuestros públicos externos, se verán  totalmente mermados con la información que difundan nuestros principales embajadores de nuestra marca: Nuestros colaboradores.
 
En este contexto, es fundamental elaborar una estrategia de comunicación interna que nos permita lograr que el personal interiorice el valor de su marca. Para ello, necesitamos:
 
1. INVESTIGACIÓN
a) ¿Cuáles son las características de nuestro público interno?
b) ¿Se sienten informados? ¿Se sienten valorados?
c) ¿Qué razones son las que interfieren en la identificación con su organización?
d) ¿Qué elementos consideran que contribuiría en su identificación y satisfacción con la empresa?
 
2. PLANIFICACIÓN
Luego de conocer el diagnóstico comunicacional interno, tendremos que elaborar estrategias y tácticas que nos permitan llegar al objetivo planteado, que se desprende de los problemas hallados en la investigación.

3.APLICACIÓN
Posteriormente, aplicaremos nuestras estrategias y tácticas en base a un cuadro de actividades bien organizadas, en función del tiempo y del espacio en donde se desarrolla la empresa.

4.MEDICIÓN
A lo largo de la ejecución de las actividades podemos ir realizando evaluaciones para conocer cuál es el avance de nuestro plan. Tomando en cuenta que, si en determinado plazo no se alcanzan los objetivos planteados, tendremos que reformular el plan.
 

Gestión de la comunicación interna, clave en una organización.
 

miércoles, 17 de abril de 2013

La marca como activo estratégico de las organizaciones


¿Seguimos pensando que la marca no genera ningún valor a nuestra empresa?

El Sr. Branding- nombre con el cual se le conoce a Andy Stalman- considera que la clave para lograr el éxito de una marca, es decir lograr un posicionamiento diferenciado, creíble y sostenible; requerimos tener como base las fortalezas de la organización. La diferenciación la alcanzaremos con los atributos más destacados y más complicados de imitar por nuestros competidores.

De acuerdo al contexto en el cual se sitúe cada marca, y a nuestro público objetivo, se optará por destacar un solo atributo o varios. Stalman profesor del Executive MBA del IE Business School, cita el ejemplo de Volvo y como durante años mostró a la seguridad como su mejor valor agregado. Sin embargo, tomando en cuenta que este atributo es esperado y común a todas las marcas de autos, Volvo ha tenido que ampliar sus atributos.
 
 
 Mega brands: Coca Cola, Adida y Nike
    

ERROR DE BRANDING

Uno de los mayores errores en branding es NO considerar a nuestra MARCA como un activo estratégico que necesita que la gestionen profesionalmente, así como una inversión adecuada.

IDENTIDAD DE MARCA

La identidad de la marca debe crear vínculos afectivos y emocionales a nuestros consumidores, además de aportar distinción de la oferta. De nada servirá pensar que teniendo una identidad gráfica (nombre o un logo) ya tenemos una marca. Pues la marca requiere personalidad, atributos, coherencia, etc.

CONSUMIDORES

Es básico saber lo que se espera de una marca; pues el branding puede extender la utilidad de una marca mucho más allá del producto en sí. Stalman, cita otro ejemplo: "el éxito de Starbucks se debe más a la experiencia que comparten los consumidores que al café mismo", por la que están dispuestos a pagar más.

 
La marca es un activo y una herramienta vital para diferenciar un producto, servicio u organización, que puede influir en el éxito o fracaso empresarial. 

lunes, 8 de abril de 2013

¿Intentando COMUNICARNOS bien?

Una tilde, una coma, una mayúscula, una entonación no adecuada, pueden ser las responsables de un problema de comunicación. ¡Es que no te sabes explicar!  ¡Entendí otra cosa! son algunas de las frases que nos pueden parecer familiares cuando ocurre un mal entendido. 

Nos comunicamos todo el día. La comunicación está presente en cada acto de nuestras vidas y, el mal manejo de ella, origina desde el problema más insignificante hasta un crisis de reputación. 

¿Cuán difícil es aprender a comunicarnos bien? Pues mucho, pero no imposible.

Coherencia comunicacional.

NO DEJAR CABOS SUELTOS
Ser transparentes es una de los aspectos básicos para permitir que la comunicación fluye sin temor. Mientras más dudas dejemos a nuestros interlocutores, a nuestros públicos (en el caso de las organizaciones), tendrán mayores argumentos para mal interpretar nuestras acciones o colmar esos vacíos con los pensamientos e ideas que ellos crean convenientes.

USO ADECUADO DEL LENGUAJE
La organización de nuestras ideas es fundamental para trasmitir nuestros pensamientos e intenciones. El uso de las palabras adecuadas, de acuerdo al contexto y al público al cual nos dirigimos, nos aseguran de antemano el éxito en la comunicación.

LO NO VERBAL
Nuestros tonos, movimientos corporales, ademanes, gestos, miradas, aromas y demás, comunican cómo nos sentimos, qué buscamos, y cuál es la intención de nuestro mensaje. Nuestra comunicación debe entenderse como un todo, no como una situación fragmentada.

COHERENCIA EN LAS ACCIONES
Como podemos pretender que nuestro público o interlocutor comprenda el mensaje, y lo asimile, cuando con nuestras acciones no muestran coherencia en relación a lo que expresamos con frecuencia. Sin coherencia perdemos toda credibilidad.

No solo palabras sino acciones.

¿Cuánto gestionamos nuestra propia reputación?


Hoy nos encontramos frente al boom de la gestión de la reputación empresarial, sin embargo, a veces podemos olvidar gestionar nuestra propia reputación, pues sin ella no somos nada.

Tu reputación es valiosa ¡Gestiónala!

En clase nos hicimos las siguientes preguntas ¿Qué publico en mi perfil de facebook? ¿Qué tuiteo? ¿A quiénes sigo? ¿Qué lenguaje empleo? ¿Tengo cuenta en Linkedin? ¿Cómo me muestro al mundo?

Al plantear estas interrogantes, muchos alumnos se quedaron sorprendidos, ya que no habían dimensionado la repercusión de cada una de sus publicaciones en sus redes sociales. Y así es. Solemos atiborrar nuestros perfiles con información que, en muchas ocasiones, puede ir en contra de nuestros propios intereses, tanto profesionales como personales.

Las redes sociales se crearon de la necesidad de expresión. Compartimos nuestras actividades diarias, entrenamiento, opiniones, encontramos personas, etc. Además, nos permiten posicionar determinados temas en la agenda informativa online.  Podemos lograr que un buen grupo de personas hablen, opinen y compartan información de un determinado tema, si sabes cómo posicionarlo.

Es por esta razón, que nuestra imagen personal debe ser preservada y gestionada adecuadamente, en función de lo que deseamos lograr.