lunes, 8 de abril de 2013

¿Intentando COMUNICARNOS bien?

Una tilde, una coma, una mayúscula, una entonación no adecuada, pueden ser las responsables de un problema de comunicación. ¡Es que no te sabes explicar!  ¡Entendí otra cosa! son algunas de las frases que nos pueden parecer familiares cuando ocurre un mal entendido. 

Nos comunicamos todo el día. La comunicación está presente en cada acto de nuestras vidas y, el mal manejo de ella, origina desde el problema más insignificante hasta un crisis de reputación. 

¿Cuán difícil es aprender a comunicarnos bien? Pues mucho, pero no imposible.

Coherencia comunicacional.

NO DEJAR CABOS SUELTOS
Ser transparentes es una de los aspectos básicos para permitir que la comunicación fluye sin temor. Mientras más dudas dejemos a nuestros interlocutores, a nuestros públicos (en el caso de las organizaciones), tendrán mayores argumentos para mal interpretar nuestras acciones o colmar esos vacíos con los pensamientos e ideas que ellos crean convenientes.

USO ADECUADO DEL LENGUAJE
La organización de nuestras ideas es fundamental para trasmitir nuestros pensamientos e intenciones. El uso de las palabras adecuadas, de acuerdo al contexto y al público al cual nos dirigimos, nos aseguran de antemano el éxito en la comunicación.

LO NO VERBAL
Nuestros tonos, movimientos corporales, ademanes, gestos, miradas, aromas y demás, comunican cómo nos sentimos, qué buscamos, y cuál es la intención de nuestro mensaje. Nuestra comunicación debe entenderse como un todo, no como una situación fragmentada.

COHERENCIA EN LAS ACCIONES
Como podemos pretender que nuestro público o interlocutor comprenda el mensaje, y lo asimile, cuando con nuestras acciones no muestran coherencia en relación a lo que expresamos con frecuencia. Sin coherencia perdemos toda credibilidad.

No solo palabras sino acciones.

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